jueves, 8 de octubre de 2009

“… ¿Y que vamos a hacer?... No lo sé”

Pavel necesita aclarar con Vera de una vez por todas, por qué una vez, durante el transcurso de una boda, cruzaron sus miradas. Él ya no puede más, y necesita contarle a ella todo lo que le pasa. Cuando Pavel le pregunta: “… ¿Y que vamos a hacer?..., Vera sólo sabe contestar con un ingenuo “…No lo se…”.

Euphoria, primera incursión en el mundo del cine del director de teatro ruso Iván Vyrypaev (Siberia, 1974), es una trágica –y a la vez hermosa- historia de amor y celos. Una historia de amor intenso, puro e inesperado, entre dos personas que nunca han sentido nada igual, y no saben como afrontar esta situación, para ellos desconocida. De una manera casi instintiva, se embarcan juntos en un camino en busca de respuestas a estos nuevos sentimientos

Los personajes de esta película están claramente marcados por la brutalidad del entorno. La inmensidad de la estepa, les convierte en figuras minúsculas. Todos actúan condicionados por el aislamiento al que se ven sometidos por la vastedad que les rodea.
Podemos comprobarlo en Pavel y Vera, los protagonistas de la historia, o en el bruto y celoso marido de ésta. Pero también en varios de los personajes secundarios de la película, pequeñas historias en las que el director nos sumerge, y que acentúan, más si cabe, la crudeza de la vida en esta zona del planeta.


Protagonizada por Polina Agureyeva (Vera), con varios premios dentro del cine Ruso, a pesar de su juventud; el debutante Maxim Ushakov (Pavel), que también es director de teatro y especialista en decorados de cine; y Mikhail Okunev, procedente del Teatro Ruso, Euphoria, sorprende por su juventud y entereza.

Los 70 minutos de esta breve, pero sobrecogedora historia, están impregnados de una belleza absoluta. Cabe destacar, una maravillosa fotografía, favorecida por unas espectaculares localizaciones en las estepas del Don. Un exquisito manejo de la luz, como las escenas rodadas durante la noche, o los claro-oscuros en la destartalada casa en la que Vera vive junto a su marido e hija. Una delicada suavidad en los frecuentes fundidos entre escenas aéreas del paisaje ruso. O el subrayado de la repetitiva e inquietante banda sonora obra del joven acordeonista Aydar Gainullin. Todo junto, nos dará la sensación de estar sentados ante una obra de arte, digna de ser expuesta en cualquier museo de renombre.

La película fue presentada a la 63ª Mostra de cine de Venecia, y fue galardonada con el Leoncino de Oro, y recibida con una multitud de aplauso por parte del público. Esperemos, aquí, no ser menos.

EUPHORIA (2006, Rusia)






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