Semana post-Sonorama. Impresionado quede del concierto de Standstill (Luego se quedaría en nada tras ver a Triángulo de Amor Bizarro en el Ebro). No me sabía ni una canción. La gente se sabía todas. Lo vivían como si en vez de Standstill, estuvieran viendo a los Rolling Stones o a U2. Algo muy parecido a lo que me paso con Vetusta Morla, pero esta vez, al contrario que en aquella, me acabé enganchando ayudado por la euforia. Mucha calidad de sonido y mucha fuerza en la voz. Un pequeño lujo.